Un estudiante de nombre José Miguel Maldonado, que sería canónigo de la catedral de Loja, descubría al pie del cerro Ahuaca, siguiendo el camino viejo, en una piedra triangular, cuya base era de 3 metros por 1,50 de alto, pintada a la Virgen, teniendo en sus brazos al Niño Dios, quien a su vez sostenía en sus divinas manos un escapulario

La mirada de los dos expresaba inefable ternura. Era la gloriosa Virgen del Carmen.

Esta piedra fue el origen de la devoción dejándole flores y arrodillándose de ella. Esto sería por el año de 1870. Se dice que este sacerdote dio orden de avivar los colores de la imagen de la Virgen, y desde ese entonces se Venera a la Virgen María en su advocación de Virgen del Carmen.